
Cuento
El Parador
Desolada estaba la ruta, la noche cayó y yo seguía a 80 km tranquilo, el retrovisor acusaba un compañero en dos ruedas, éste no tenía luces lo que me llamó la atención, me siguió a unos 50 metros, bajé la velocidad para ver quien era y dejarlo pasar, pero él también disminuyó. Ahora estaba preocupado miraba con desconfianza pensando lo peor. Seguimos viajando en fila por unos 20 kilómetros, cuando miro nuevamente el espejo ya no estaba.
En el km 91 cuando pasé por el parador que por cierto desolado a esa hora estaba, vi una silueta montando una Rouser; con una mano alzada saludaba, mientras se desvanecía como niebla ante mis ojos.
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