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miércoles 15 de septiembre de 2010

Oscuridad

Oscuridad

Iba despertando y pensaba --Que oscuro está mi cuarto, y que incómodo estoy. El colchón parece de madera, me duele la espalda, apenas puedo moverme. Siento que me falta el aire, tantas veces tuve que recurrir al aparatito para paliar el asma y parece que otra vez voy a tener un ataque. Bostezaba y pensaba en todo lo que tenía que hacer ese día, llevar a los chicos al colegio, la rutina de la oficina y soportar las excentricidades de mi jefe, el subte lleno y vuelta a casa; y otro día que se va y así pasan los meses y los años a veces pienso que estoy perdiendo el tiempo, pero debo cumplir con el rol que me designaron, el del padre ejemplar, el marido trabajador, toda una sarta de palabras que nunca encajaron bien en mi contexto.
Escucho unas campanas, parecen venir de alguna iglesia, que extraño; porque cerca de mi casa no hay ninguna. Un aroma a flores frescas me embriagan, a mi esposa le gusta adornar cada rincón de la casa con las flores que le roba al jardín.
Todavía estoy adormecido, casi no puedo moverme. Por alguna razón que desconozco vuelvo a pensar en la misma rutina diaria hasta llegar a las flores de mi jardín. Es como un círculo que no se abre no tiene intersticios. Mientras rueda en lo que puede ser mis memorias y a dos metro s justo encima de mí, cien cruces perfectamente alineadas despiden al resto de mi familia que se vuelve a casa.

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