Esa Mujer
Raúl S. Rustán
Un día desperté y a mi lado encontré a una mujer que jamás antes había visto. No era mi mujer, tenía cuerpo de mujer, pero distinta era su boca, como distintos eran sus ojos, el cabello y hasta su forma de hablar. Comencé a mirar a mí alrededor para comprobar que efectivamente estaba en mi hogar; me sentía incómodo y dubitativo, no quería hablarle pero ella si lo hacía y de manera tenaz, me pasaba lista de todas las actividades que debería realizar ese día de domingo, parecía que lo tenía todo planeado de antemano. ¿Pero quién era esa mujer? –me preguntaba.
Ya finalizadas toda su garrulería y habiéndome hecho de valor le pregunté:
--¿Quién eres tú?
A lo que respondió
--Pero que te sucede, hace 27 años que me preguntas lo mismo.
Debe ser muy triste perder la memoria de las cosas cotidianas, los recuerdos queridos y que los afectos pasen a ser extraños. Debe ser como perder la vida sin morir.
ResponderSuprimirMuy bueno.
Saludos!!
perder la memoria es como perder nuestra identidad, beso
ResponderSuprimirSaludos. Caí por tu blogs de casualidad
ResponderSuprimirMiremos el lado positivo machista de este infortunado, todos los dias ama a una mujer diferente.
Buen cuento, felicidades.
Abrazos.