Cuando el Hombre perdió la libertad.
Y cuando digo Hombre me refiero a los dos géneros.
En un principio y hace mucho pero mucho tiempo, se encontraron dos aldeanos, ambos pertenecían a aldeas aledañas, el aldeano “a” tenía un hijo y el aldeano “b” una hija. La cuestión es que hasta ese momento los jóvenes simplemente se juntaban y se apareaban como cualquier animal. El hijo del aldeano “a” estaba acercándose a la hija del aldeano “b”, cuando éste notó el interés del joven propuso al padre de la joven una reunión; y el planteo fue simple
--si quieres que tu hijo procree con mi hija deberás darme 5 caballos. ¡Qué visionario el viejo! No sabía que estaba creando la primera ley de la pérdida de libertad.
Al aceptar el aldeano “b” no sabía que estaba formando el primer matrimonio hasta entonces conocido, y es así como comienza todo, simplemente con un acuerdo, un trato o contrato social donde se estipula por medio de una dote que tal persona deberá formalizar con tal otra y así será. Pobre de la joven que no tenía ni voz ni voto en estos asuntos aunque tenga que poner su cuerpo sin chistar. El aldeano “b” enfatiza que el muchacho deberá ser fiel a su hija y asunto sellado. Señores se forma el lazo y el hombre comienza a ser menos libre, pierde algo nato que no recuperará nunca ya que ni con el divorcio una persona vuelve a ser como lo era en su principio, ya que el mismo trae aparejadas obligaciones y formulismos.
Hoy seguimos con el mismo ritual, el mismo contrato, sólo nos ponemos las cadenas y dejamos que nos corten las alas. Y yo no estoy en contra de lo maravilloso que es tener hijos, sólo estoy convencido que el matrimonio es un invento de poderes para conservar la riqueza familiar y así lograr más poder, que al final de cuentas es lo que todo el mundo anhela “el poder” el que tiene poder puede someter al otro, y eso es una constante, sino observen el día a día en las empresas, en la calle, el más fuerte y el más débil.
Es triste ver como la sociedad y en especial la iglesia lavan el cerebro de los más pequeños con su cristianismo, con su lado débil, ya que el cristianismo es débil desde el momento que promulga el amad los unos a los otros, el servir al prójimo etc etc vamos ¿quien se la cree?
Si hoy por hoy te pasan por arriba y si te pisan la cabeza en su frenético andar, la desaparecida palabra “perdón” nunca ve la luz del día.
Después están los otros que no conforme con haber fracasado en un matrimonio, siguen intentando y teniendo hijos con otra u otras parejas, hasta que el cuerpo y el bolsillo no dan más. Las deudas los ahogan y la vida se torna insoportable, la palabra crimen y suicidio no son tan extrañas en sus vidas, ¿y todo eso para qué? ¿Para que la sociedad te mire con buenos ojos? Si no seguís las reglas sociales, no perteneces y en ese caso eres sapo de otro pozo. Ahora cuando decides cambiar, cuando ya no estás de acuerdo con las reglas que te imponen empieza tu lacerada libertad.
¡Uy, querido amigo! ¿Qué pasa? Porque uno haya tenido mala experiencia no significa que a todos le hay ido igual. Creo que el mal de nuestra sociedad es sacar conclusiones rápidamente. Hay veces que hace falta meditar un poco más, y si es necesario,profundizar filosóficamente, ahondar las fuentes.
ResponderSuprimirEntre la Iglesia que me "lava el cerebro" y me impulsa a perdonar y la sociedad que confunde la palabra justicia con venganza (venganza que nunca se alcanza y nunca satisface), prefiero a al Iglesia.
¿Además, que hay de malo con casarse?
Yo llevo ya 26 años y medio de casada, más 2 años de tradicional noviazgo, dos hijos y dos nietos (a mis 50 años. ¡Y todavía seguimos saliendo como novios!. Para eso le he tenido que perdonar MUCHAS, y me ha tenido que perdonar MUCHÍSIMAS, y he vivido una historia dura que a nadie le deseo. Hoy, gracias a Dios (si a Dios): TODO SUPERADO, vivo una vida tranquila y preparada para soportar otros tiempos duros que seguro vendrán (es parte de la vida)
Con tristeza veo a mi alrededor seres queridos que mo les ha ido igual, pero deben reconocer que fueron ellos los únicos que caminaron sus vidas y tomaron sus decisiones. Si decidieron jugar el partido debieron leer primero las reglas del juego y respetarlas.
La libertad consiste en poder elegir y tomar una decisión. Además ¿cuáles son las reglas sociales que hay que cumplir? ¿dónde está la sociedad? ¿cuál es? ¿la de la televisión? ¿quién tien derecho a decir nada? ¿no será un fantasma? (va con onda)
¡Me encantó pasar por acá! Como siempre, me dejaste pensando. Saludos!!!!
Raúl: Gracias por tu tolerancia. Pasá por mi blog "Entre la vigilia y el sueño" que te dejo un regalito. Saludos
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